La Carreta de San Pascualito

En los caminos rurales y polvorientos de Chiapas, los pobladores hablan de una presencia que solo se muestra cuando la luna desaparece tras las nubes y el viento sopla con fuerza: La Carreta de San Pascualito. Se dice que es un carruaje fantasma, tirado por caballos espectrales, que recorre los caminos llevando consigo almas perdidas y mensajes del más allá.

Un santo temido y venerado

San Pascualito Rey, una figura venerada en varias comunidades de Chiapas y Guatemala, es considerado patrón de la muerte y protector de los difuntos. La leyenda cuenta que aquellos que se cruzan con su carreta en la oscuridad deben respetarla: mirar directamente o intentar seguirla puede significar la muerte o la desaparición misteriosa.

Los pobladores aseguran que la carreta aparece con un sonido inconfundible: el chirrido de ruedas gastadas, relinchidos de caballos que parecen surgir de la nada y un aroma extraño, mezcla de incienso y tierra mojada. Quienes la han visto cuentan que su interior parece lleno de sombras que murmuran nombres, fechas y advertencias a los vivos.

Historias de encuentros

Don Manuel, un campesino de la región, relató que una noche regresaba de su finca cuando escuchó el inconfundible chirrido. Al asomarse al camino, vio una carreta antigua que avanzaba flotando sobre la tierra, con caballos espectrales y un hombre con capa negra conduciéndola. El aire se volvió pesado y José sintió un miedo tan intenso que cayó de rodillas. La carreta pasó junto a él y desapareció antes del amanecer.

Otros habitantes han asegurado que, si alguien tiene pendientes asuntos con la muerte, la carreta lo sigue hasta su casa. Solo el respeto y la oración permiten sobrevivir a un encuentro con San Pascualito. Por ello, muchos colocan ofrendas y velas a las orillas de los caminos en su honor.

La advertencia de la carreta

La Carreta de San Pascualito no busca dañar sin razón. Es un recordatorio de que la muerte es parte de la vida y que aquellos que faltan al respeto a los vivos y a los muertos pueden enfrentarse a consecuencias terribles.

Si alguna noche escuchas el chirrido de ruedas en plena soledad, detente, arrodíllate y respeta el paso de la carreta. Algunos aseguran que con ello se gana la protección del santo… y que una segunda oportunidad en la vida puede ser concedida.